

Una de las preguntas constantes de nuestros fans es cómo limpiar los vidrios del baño para que no se empañen y recuperar ese aspecto de pulcritud que eleva la apariencia del espacio. Entre la humedad diaria, el sarro que se acumula y las marcas de jabón, conseguir una limpieza total, tanto para los espejos como para la mampara, puede convertirse en un desafío. Por eso quisimos ir más allá de los trucos de siempre y buscamos a una de las voces más respetadas del mundo de la limpieza. Se trata de Auri Kananen, una influencer finlandesa conocida como la reina del orden extremo, un fenómeno global que ha conquistado millones de seguidores con su mezcla de técnica, sensibilidad y resultados visibles.
Auri compartió con nosotros sus mejores tips para devolverle vida a los espejos y a las mamparas, eliminar manchas rebeldes y evitar al máximo el empañamiento.
¿Cómo limpiar los vidrios del baño?
Lo primero siempre es mirar. Parece simple, pero es la clave. Antes de limpiar, observo el vidrio con calma, desde diferentes ángulos, dejando que la luz revele lo que a simple vista no se ve, como trazos de jabón, pequeñas gotas secas y zonas donde el agua dura dejó su huella. Cuando entiendes lo que el vidrio ha vivido, limpias mejor y con más suavidad. Es un gesto pequeño, pero transforma el resultado.

¿Cuál es su mezcla favorita de los trucos caseros?
Mi mezcla favorita es vinagre tibio con agua. Tibio, no caliente. Como un té que se enfrió un poco. Esa temperatura suave ayuda a que el vidrio suelte lo que lo está opacando. Lo aplico con movimientos amplios, sin prisa, y siempre desde arriba hacia abajo. Lo que más me gusta es que no solo limpia, también reduce el empañamiento porque elimina residuos invisibles que capturan vapor.
¿Cómo funciona ese ritual del calor suave?
Me encanta usar agua tibia antes de cualquier limpieza. No es una técnica agresiva; es un gesto delicado. El agua tibia relaja el vidrio, suaviza las manchas y hace que todo lo que aplicas después funcione mejor. Es como preparar tu piel antes de una crema. El vidrio responde de otra manera cuando siente ese pequeño mimo. Además, reduce las microcapas que retienen humedad, y eso ayuda mucho a que el vidrio no se empañe tanto.

¿Cómo lidiar con los residuos del jabón en barra?
Muchas mamparas se ven opacas por eso. El jabón en barra deja una película muy sutil, casi imperceptible, pero que atrapa todo. Polvo, minerales, grasa natural de la piel. Para retirarlo, hago una limpieza previa con jabón líquido suave y agua. Nada brusco. Ese lavado deja la superficie más ligera y lista para el vinagre o cualquier otro producto. Es la forma más gentil de restaurar la claridad.

¿Cómo enfrenta el sarro que se adhiere al vidrio?
Con paciencia, siempre. Me gusta aplicar vinagre y dejarlo actuar sin tocarlo. El tiempo es mi aliado. Después de unos minutos, casi no necesito esfuerzo. Apenas una microfibra suave y el sarro cede. No creo en pelear con el vidrio; prefiero que las cosas se desprendan cuando estén listas.

¿Cuál es el paño ideal para limpiar cristales?
Microfibra, siempre. Es discreta, ligera y hace el trabajo más limpio que cualquier otra tela. Recomiendo usar una exclusiva para vidrios y doblarla en cuatro. Eso te da varios lados limpios para trabajar sin redistribuir la suciedad. Es un pequeño detalle que cambia todo.
¿Existe alguna técnica especial para evitar el empañamiento después de la ducha?
Sí, y no tiene que ver con lo que haces después de bañarte, sino con lo que haces cuando limpias. El empañamiento aparece porque hay residuos invisibles que retienen vapor. Una mezcla suave de alcohol con agua, usada cada dos semanas, ayuda a eliminarlos. No es para limpiar, sino para “resetear” el vidrio. Deja la superficie más ligera y menos propensa a empañarse.

En sus videos usa una escobilla. ¿Realmente hace tanta diferencia?
Muchísima. Pasar la escobilla después de la ducha no es para secar el vidrio por completo, sino para quitar el exceso de agua que, si se queda, forma manchas y sarro. Es un gesto de diez segundos que ahorra horas de trabajo. Se vuelve casi meditativo. Una pequeña despedida antes de cerrar la puerta del baño.
¿Qué recomienda para mantener los espejos limpios?
Los espejos merecen un trato especial porque son el primer reflejo que recibimos cada mañana. Mi mezcla favorita es agua, vinagre y una gota de jabón líquido. Pero el secreto está al final. Un paño completamente seco para pulir. Ese pulido ilumina, abre la imagen, y le da al espejo una claridad que hace sentir el baño más amplio y más amable.

¿Es importante la ventilación en la claridad del vidrio?
La ventilación es un gesto silencioso, pero esencial. A veces pensamos que limpiar es suficiente, pero si el baño no respira, el vidrio no alcanza a secarse de forma natural y los residuos reaparecen más rápido. Me gusta abrir la ventana o la puerta apenas termino la ducha; es casi un ritual de transición. Ese movimiento de aire, por simple que parezca, evita que el vapor se quede atrapado y condense sobre los vidrios y espejos. Y cuando el ambiente se renueva, el vidrio permanece claro por más tiempo. No es solo una cuestión técnica, es darle al baño la oportunidad de cambiar de atmósfera, de reencontrar su frescura.

La ventilación es buena para el baño en general.
Claro, porque también ayuda emocionalmente. Un baño que respira transmite calma. En cambio, un espacio con aire estancado se siente pesado. La ventilación no es solo para evitar empañamientos; es para cambiar la energía del lugar después de cada uso. Es un pequeño detalle, pero transforma la experiencia diaria.

¿Cuál es un error común al limpiar vidrios y espejos?
La prisa. A veces queremos resultados inmediatos y terminamos usando productos demasiado fuertes, esponjas abrasivas o movimientos bruscos que solo dañan la superficie. La limpieza de vidrios es más efectiva cuando se hace con calma. Aunque no lo parezca, el vidrio tiene una sensibilidad que se nota en el acabado final. Cuando lo tratas con delicadeza, responde con una claridad distinta.

¿Un último consejo?
Otro error común es usar el mismo paño para todo. Ese hábito arrastra grasa, polvo y residuos de un lugar a otro sin que nos demos cuenta. Para mí, separar los textiles es una señal de cuidado. Uno para el vidrio, otro para superficies húmedas, otro para polvo. Son detalles pequeños, pero el conjunto crea un baño más luminoso, más fresco y más fácil de mantener. La belleza está en esos gestos discretos.

¿Qué significa para usted un baño limpio?
No se trata de perfección. Se trata de energía. De bienestar. Un vidrio limpio deja pasar luz; un espejo claro te acompaña mejor en tu rutina. Un baño ordenado y luminoso respira, y cuando tu espacio respira, tú también. La limpieza es una forma silenciosa de cuidar de ti, de tu hogar y de tu día.






